El título de este artículo recuerda al trabalenguas con el que jugábamos de niños sobre cielos y ladrillos. En esta ocasión, traemos a colación su recuerdo para hablar de la interconexión global, esa serie de causas y efectos que nos ha traído la globalización en los últimos años, con todos sus efectos, algunos más favorables y otros, no tan ventajosos.

Ya Merton nos hablaba de la interconexión financiera en su famoso artículo de 2013. Según él, los sectores de la economía se pueden entender como portfolios de activos, pasivos y garantías interconectados entre sí. Así, los bancos prestan dinero a compañías y a familias, pero también adquieren bonos del Estado y de las propias compañías. Las familias adquieren bienes y servicios de las compañías, son empleadas por las empresas y también tienen ahorros financieros que incluyen acciones y deuda de compañías, estados y bancos. Finalmente, los bancos centrales y los estados poseen activos y deudas de otros estados extranjeros, igual que de ciertas compañías y fondos de inversión, al tiempo que prestan dinero a las entidades financieras para que se traduzca en una mayor liquidez para las familias y empresas. Es decir, la interconexión entre estados, entidades financieras, compañías y familias forma una tela de araña que puede producir riesgos macroeconómicos que se transfieren de un sector a otro. Y esta interconexión se produce en las dos direcciones: en época de bonanza genera progreso y en época de crisis, se transfieren riesgos como regueros de pólvora.

El mundo ha progresado enormemente en los últimos 60 años, gracias, sobre todo, a esta interconexión global. La Figura 1 muestra la evolución del PIB mundial durante este tiempo, pasando de 1.300 miles de millones de dólares en 1960 a cerca de 90.000 en 2020. Hans Rosling nos recuerda en su Factfulness que el porcentaje de pobreza extrema se ha reducido drásticamente en los últimos años. La globalización ha traído menos hambre, más educación, mejor salud, mayor esperanza de vida y un mayor acceso a bienes y servicios que se traduce en una mejor calidad de vida. Y esto ha ocurrido en todo el Mundo, con efectos especialmente beneficiosos en países en vías de desarrollo. Como dice Hans Rosling, el mundo cada vez va mejor.

Figura 1: Evolución del PIB en el mundo de 1960 a 2020 en miles de millones de USD (a precios actuales)
Fuente: Banco Mundial

O iba. Porque la globalización ha traído también algunas consecuencias no tan positivas. La propia Figura 1 muestra los efectos de la crisis financiera de 2008 y de la actual pandemia producida por el Coronavirus con elevadas caídas del PIB mundial. Y esto, también ha sucedido a nivel Global.

La plataforma 360 Smart Vision contiene diferentes indicadores que muestran esta interconexión. Sin ir más lejos, dentro del Mercado Financiero, se puede observar la enorme correlación existente entre los EPS (Tabla 1, beneficios por acción de las empresas cotizadas, earning per share, en inglés) de las distintas zonas. Esta correlación es muy elevada entre el mercado americano (S&P 500) y el europeo, tanto el Euro Stoxx 50, como el francés (CAC 40) y el alemán (DAX 30). Sin embargo, la correlación es muy baja con el mercado español:

Tabla 1: Coeficiente de correlación entre los distintos EPS

Merton, tenías mucha razón. Todo está interconectado y la plataforma 360 Smart Vision lo pone de manifiesto, no solo en el sector financiero, sino en muchos otros. Uno de los objetivos del panel diseñado por Comillas y Deloitte es, precisamente, mostrar una rueda de causas y efectos en 360 grados: la incidencia y transmisión de la enfermedad afecta a la movilidad, que incide sobre los hábitos de consumo, que a su vez impacta sobre la actividad empresarial, el mercado de trabajo y el mercado financiero.

Otros ámbitos se hacen también eco de esta necesaria interconexión y de la necesidad de armonizar políticas que, hoy por hoy, divergen en diversos países. La propia Yellen, Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, ya defendió en abril de 2021 una armonización fiscal, reclamando un tipo fiscal mínimo a nivel global y aceptado por todos los países (enlace).

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La recuperación también está produciendo efectos positivos a nivel Global. La vacuna ha mejorado sensiblemente los datos de salud, que permiten más movilidad, más consumo, más actividad empresarial, que redunda en una mayor creación de empleo y unos mejores fundamentales empresariales. Sin embargo, corremos el riesgo de que esta recuperación no se realice de forma equitativa en todos los sectores y en todos los países del mundo. Dentro de un país, como puede ser el caso de España, es fundamental que no dejemos a nadie atrás. Las ayudas tienen que llegar a microempresas, autónomos y a los sectores más desfavorecidos. Pero, internacionalmente, también es clave que la ayuda humanitaria, la distribución de las vacunas y otras ayudas lleguen a los países que están teniendo dificultades para seguir el ritmo de los países con más recursos. Garanticemos que las vacunas lleguen donde no están llegando.

Y esto, por varios motivos: 1º por humanidad y solidaridad; y 2º, para garantizar la seguridad y salud de nuestros conciudadanos, frenando en seco el riesgo en su origen: países con menores recursos que no pueden garantizar la vacunación de su población. El ejemplo de la cepa Ómicron ha puesto en evidencia el enorme riesgo que corremos en un mundo interconectado.

La globalización nos ha hecho crecer mucho en las últimas décadas. La colaboración científica y tecnológica nos ha permitido luchar contra una Pandemia como no lo hemos hecho en ninguna crisis médica anterior. El trabajo grupal puede que haga que esta sea la Pandemia mejor gestionada en la historia de la Humanidad. No hay que quedarse a medias. Impera una vacunación masiva en los países con menor recursos y una ayuda directa a los sectores económicos más afectados

El desinterconectador que nos desinterconecte, mal desinterconectador será.

Referencias

  • Hans Rosling (2018), Factfulness. Sceptre. ISBN: 978 1 473 63748 1
  • Merton, R. C., Billio, M., Getmansky, M., Gray, D., Lo, A. W., & Pelizzon, L. (2013). On a new approach for analyzing and managing macrofinancial risks (corrected). Financial Analysts Journal, 69(2), 22-33.